Música académica, ¿por dónde empezar?

Es bastante probable que en algún momento de tu vida hayas desarrollado algún tipo de curiosidad que te lleva fuera de los estilos musicales que escuchaste siempre, o que la mayoría escucha. Géneros como el jazz y la música sinfónica, aunque muy importantes, a veces siguen siendo marginales para el gusto de la mayor parte del gran público, más inclinado por el pop, el  rock, la electrónica o los ritmos de origen caribeño.  ¿Alguna vez haz sentido curiosidad por adentrarte en el mundo de la música académica o clásica? Si ese es el caso, continúa leyendo.

Confusión de términos

Algo que hay que aclarar en primera instancia son los términos utilizados. La mayoría de la gente suele nombrar por defecto este estilo musical utilizando la palabra clásica. Y, aunque esta denominación ha llegado a ser aceptada ampliamente, es necesario aclarar que no es del todo exacta. La música clásica es aquella que se corresponde con un período histórico determinado (finales del siglo XVIII, mediados del XIX). Este período tiene unas características musicales y estilísticas muy particulares, que la distinguen de otros como el período romántico o el barroco. Habiendo aclarado esto, continuemos.

Grandes compositores

Lo primero que salta a la vista al examinar el mundo de la música académica es el papel importantísimo que en ella juega el compositor. Los diferentes períodos históricos y estilos tienen cada uno un exponente primordial. Compositores como Haydn y Mozart, por ejemplo, son característicos del período clásico. Chopin y Wagner, del romántico, Bach, del barroco, Debussy del impresionismo, etc. Cada uno de estos compositores tiene una complejidad particular y un estilo determinado. Muchas veces, escuchar y dominar uno te lleva, como los cerrajeros, a abrir la puerta para pasar el nivel siguiente y al compositor siguiente, así hasta que encuentras el estilo con el que más te sientas identificado.

Géneros y formas compositivas

Estos grandes compositores han desarrollado formas o géneros musicales diferentes. Por ejemplo, son muy famosas las sinfonías de Beethoven, a medio camino entre el clásico y el romántico. Una sinfonía es una pieza instrumental para orquesta, dividida en cuatro partes o movimientos, que presenta un tema o idea musical y luego lo desarrolla con variaciones de tonalidad, matices, modos e instrumentaciones. Otros compositores, que también eran instrumentistas, destacaron con piezas para sus instrumentos, como las sonatas y conciertos para piano que podemos encontrar en la obra de Liszt y Chopin.

Este es apenas un abreboca de todo el universo que podemos encontrar dentro del apasionante mundo de la música sinfónica o académica. Infinidad de piezas, estilos y compositores están ahí, esperando por ti para ser descubiertos. Porque, como lo indicamos al principio, siempre llega un momento en el que todos deseamos reinventarnos y no sería exagerado afirmar que muchas veces, estas reinvenciones pasan por las aficiones, por lo que nos apasiona y por la música que escuchamos. Es por esto que, si te llama la atención la música académica, algunos de los compositores o estilos que hemos nombrado aquí pueden ser un buen punto de partida.

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